Ficha de producto

Comedero automático Eyenimal 45 x 20 cm

Un dispensador programable de pienso seco: guardas la comida en el depósito y el aparato la reparte en las tomas que le indiques. Esta ficha explica qué hace, qué conviene comprobar antes de confiarle la comida de tu animal y cómo usarlo sin que se convierta en un problema. No hemos probado esta unidad: lo que sigue es criterio de compra y de uso, no un ensayo.

Por Equipo ComeCan·Actualizado·Lectura 18 min
TipoProducto
SKUS7140212
Precio99.05 €89.14 €-10%
EAN3700192304296

Qué es y para quién tiene sentido

Respuesta directa: el comedero automático Eyenimal de 45 x 20 cm es un dispensador programable de alimento seco para gatos y perros pequeños. Sirve para repartir la ración diaria en varias tomas y para cubrir horas en las que no estás en casa. No sirve para comida húmeda, no sustituye al agua fresca ni a la supervisión de un animal enfermo, y no reduce por sí solo lo que come tu mascota: la cantidad la decides tú con tu veterinario, el aparato solo la reparte.

La descripción del fabricante lo define como un dispensador programable pensado para facilitar la alimentación de gatos y perros pequeños. Las medidas que constan en la ficha son 45 x 20 cm, un formato de sobremesa o de suelo que ocupa poco pero que necesita una superficie estable y una zona sin humedad. Eyenimal es una marca europea de electrónica para mascotas, y eso importa por una razón práctica: cuando un aparato con motor y programación falla a los dos años, lo que decide si lo arreglas o lo tiras es que exista un distribuidor al que reclamar y piezas de repuesto que comprar.

Un comedero programable resuelve un problema muy concreto: la irregularidad. Muchos animales no comen mal porque su dueño les dé mala comida, sino porque el horario baila según el turno de trabajo, según quién llegue antes a casa o según si alguien se acuerda. Esa irregularidad se paga en dos monedas: raciones dobles algunos días (y ninguna otros) y un animal que vive pendiente de la cocina. Un aparato que reparte siempre a la misma hora la misma cantidad corta ese círculo, siempre que la cantidad esté bien calculada desde el principio.

Lo que hace un dispensador programable (y lo que no)

Conviene entender la mecánica antes de comprar cualquier modelo, porque casi todas las decepciones vienen de esperar algo que el aparato nunca prometió.

Lo que hace. Almacena alimento seco en un depósito cerrado, lo mueve hacia una salida cuando llega la hora programada y lo deja caer en un cuenco. Repite esa operación tantas veces al día como le hayas dicho, con la cantidad que le hayas fijado en cada toma. Eso es todo, y no es poco: convierte una tarea que depende de la memoria humana en algo que ocurre solo.

Lo que no hace. No sabe si tu animal ha comido o si el cuenco se ha volcado. No distingue entre tu gato y el gato del vecino que entra por la ventana. No detiene el reparto si el animal está vomitando. No pone agua. No avisa a nadie si se atasca. Cualquier modelo sin sensores ni conectividad es un temporizador con motor, y hay que tratarlo como tal: útil dentro de una rutina, insuficiente como sustituto de una persona.

Un comedero automático no decide cuánto come tu animal. Solo reparte lo que tú has decidido que coma. Si la cuenta está mal, el aparato se limita a equivocarse con puntualidad.

Hay una tercera categoría, la de lo que hace a medias, y es donde se concentran las quejas reales de este tipo de producto: la precisión de la dosis. Ningún dispensador doméstico pesa el alimento; todos cuentan porciones de volumen. Una croqueta grande y aireada y una croqueta pequeña y densa ocupan el mismo hueco y pesan cosas distintas. Por eso la misma programación puede dar un 20 % más o menos de gramos según el saco que compres ese mes. La solución no es desconfiar del aparato, es calibrarlo: pesar una vez lo que sale con tu pienso concreto y ajustar el número de porciones.

Lo que confirma la ficha y lo que tienes que comprobar tú

Preferimos decir lo que no sabemos antes que rellenar el hueco con una cifra. La ficha de este producto publica unos datos y calla otros; esta tabla separa unos de otros y dice cómo resolver cada laguna antes de que el aparato esté en tu cocina con la comida de tu animal dentro.

Datos publicados y comprobaciones pendientes · comedero automático Eyenimal 45 x 20 cm
DatoQué consta en la fichaCómo resolverlo tú
Medidas45 x 20 cmMide el hueco donde lo vas a poner y deja margen para abrir la tapa y sacar el depósito sin moverlo de sitio.
MarcaEyenimalLocaliza el distribuidor oficial en España antes de comprar; es a quien llamarás si falla el motor.
ReferenciasSKU S7140212 · EAN 3700192304296Anótalos junto con la factura: los necesitas para pedir repuestos o tramitar la garantía.
Tipo de alimentoDispensador de alimento secoDescartado el húmedo. Comprueba que el tamaño de croqueta de tu pienso fluye sin puentear en el depósito.
Animales previstosGatos y perros pequeñosSi tu perro es mediano o grande, valora si volcará el aparato o si la autonomía te durará algo.
Capacidad del depósitoNo publicada en la fichaLlénalo una vez con un vaso medidor y anota cuántos gramos de tu pienso caben: así sabrás cuántos días cubre.
Tomas programables al díaNo publicada en la fichaEstá en el manual de la caja. Compruébalo el primer día: condiciona toda la pauta de tomas.
Alimentación eléctricaNo detallada en la fichaMira el manual: si funciona solo con corriente, un apagón lo deja parado; si lleva pilas, apúntalas en la lista de la compra.
Nivel de ruidoNo publicadoEscúchalo en vacío antes de dejarlo cerca de donde duerme el animal o tú.
Piezas de repuestoNo detalladasPregunta al servicio si venden cuenco y depósito sueltos: es lo que primero se rompe.

Ninguna de las casillas vacías es un defecto del producto: es información que el fabricante no vuelca en la ficha del canal de venta. Lo que sí sería un defecto es que nosotros la rellenáramos a ojo. Cuando abras la caja, el manual responde a casi todo en cinco minutos, y esos cinco minutos son la diferencia entre un aparato que funciona y uno que te da un susto en agosto.

¿Encaja en tu casa? Gato, perro pequeño y casas con varios animales

El gato

El gato es, sobre el papel, el mejor candidato para un dispensador. Come poco de cada vez y muchas veces al día si le dejas, que es justo lo que un aparato programable hace bien. Un gato con acceso libre al cuenco tiende a comer por aburrimiento; uno con tomas repartidas y contadas mantiene mejor el peso. Dos detalles prácticos: los gatos son especialmente sensibles a comer con los bigotes rozando las paredes del cuenco, así que fíjate en si el cuenco de salida es ancho y poco profundo; y son también especialistas en abrir tapas, así que revisa el cierre del depósito el primer fin de semana.

El perro pequeño

Con perros de talla pequeña el formato encaja bien: la ración es modesta, la autonomía del depósito da para varios días y el peso del aparato lleno suele bastar para que no lo desplace. El riesgo aquí no es mecánico, es de comportamiento: un perro que aprende que la comida "sale sola" puede empezar a montar guardia junto al aparato. Se corrige con rutina y sin dramatizar; en pocos días la mayoría deja de vigilarlo cuando comprueba que la hora es siempre la misma.

El perro mediano o grande

Aquí hay que ser honestos: la descripción del fabricante habla de gatos y perros pequeños. Con un perro grande te enfrentas a tres problemas a la vez, y los tres son reales. Uno, la autonomía se desploma porque la ración diaria es mucho mayor. Dos, un perro grande puede volcar o desplazar el aparato sin proponérselo. Y tres, un perro motivado por la comida aprende antes de lo que crees a abrir una tapa. Si tu perro pesa por encima de los quince o veinte kilos, este formato probablemente se te quede corto.

Casas con dos o más animales

Un dispensador reparte en un único punto. Eso significa que el animal más rápido come su ración y parte de la del otro, y que si uno de los dos lleva dieta veterinaria, la dieta se va al traste el primer día. La solución es tener puntos de comida separados, no compartir el aparato. Si necesitas control estricto sobre quién come qué —por una dieta de adelgazamiento o por una enfermedad—, lo que necesitas es un comedero con apertura por identificación, que es otra categoría y otro precio.

Si estás comparando formatos antes de decidirte, en la guía de comederos y bebederos para perros tienes el panorama completo de tipos y usos, y si tu problema es que tu animal come demasiado deprisa, el comedero lento tipo slow feeder ataca ese asunto concreto mucho mejor que un dispensador programable.

La ración manda: cómo calcular lo que vas a programar

Este es el apartado que más se salta la gente y el que más consecuencias tiene. Un aparato bien programado con una ración mal calculada engorda a tu animal con una precisión admirable.

Punto de partida. La tabla del saco de pienso, que da la ración diaria orientativa según el peso del animal y, en los piensos bien hechos, según su edad y su nivel de actividad. Esa tabla es un punto de partida del fabricante del alimento, no una prescripción: está calculada para un animal medio de ese peso.

Ajuste. Ese punto de partida se ajusta con dos datos que solo tienes tú: si el animal está esterilizado (sus necesidades energéticas bajan de forma apreciable) y cuál es su condición corporal real, que se valora tocando las costillas y mirando la silueta desde arriba, no leyendo un número en la báscula. Si tu animal tiene sobrepeso, la pauta de adelgazamiento la marca el veterinario; en el blog tienes contexto sobre qué funciona y qué no con un perro con sobrepeso, pero la cantidad concreta es una decisión clínica.

Reparto. Una vez tienes la ración diaria en gramos, la divides entre el número de tomas. Aquí manda el animal: los cachorros necesitan más tomas y más pequeñas, los gatos adultos se llevan bien con varias tomas repartidas, muchos perros adultos comen dos veces al día. Si tu animal toma medicación con la comida, el horario de las tomas deja de ser una preferencia y pasa a ser parte del tratamiento: consúltalo.

Calibración. Y ahora el paso que casi nadie da. Programa una porción, deja caer el pienso sobre una báscula de cocina y pésalo. Repítelo tres veces y quédate con la media. Ya sabes a cuántos gramos equivale una porción con tu pienso, y puedes traducir la ración diaria a un número de porciones por toma. Repite la calibración cada vez que cambies de marca o de formato de croqueta.

Si el fabricante no publica un dato, la respuesta correcta no es inventarlo: es medirlo en tu cocina antes de que el animal dependa de él.

Dos avisos con carácter general. Primero: cualquier cambio de alimentación se hace de forma gradual, mezclando el nuevo con el antiguo durante varios días, porque un cambio brusco provoca problemas digestivos con facilidad. Segundo: si tu animal tiene una enfermedad diagnosticada —diabetes, insuficiencia renal, pancreatitis, problemas hepáticos—, ni la cantidad ni los horarios se deciden con una guía de compra. Se deciden con su veterinario, y un dispensador solo entra en la ecuación una vez que la pauta está fijada.

Los primeros días: cómo hacer la transición sin sustos

Un comedero automático se estrena mal muchas más veces de las que se estropea. Estas son las etapas que evitan la mayoría de los disgustos.

Día 0, en seco. Monta el aparato, léete el manual entero y hazlo funcionar sin pienso y sin el animal delante. Comprueba el ruido, la velocidad del mecanismo y qué ocurre cuando lo desconectas y lo vuelves a conectar: si pierde la programación, ya sabes que después de un apagón hay que reprogramarlo.

Días 2 a 4, presentación. Deja el comedero apagado en su sitio definitivo y da de comer a mano al lado, para que el animal asocie el objeto con algo bueno y se acostumbre a su presencia. Con animales miedosos, este paso ahorra semanas.

Días 5 a 8, marcha en compañía. Activa la programación estando tú en casa. Observa las primeras dispensaciones: si el animal se asusta del zumbido, si rebota pienso fuera del cuenco, si intenta meter la pata en la salida. Todo eso se corrige moviendo el aparato, cambiando de cuenco o poniendo una alfombrilla debajo.

Segunda semana, uso real. Solo cuando lleves varios días sin incidencias, empieza a apoyarte en él para las horas en que no estás. Y aun así, la primera ausencia larga no debería ser un viaje de dos semanas: prueba primero con una jornada.

Revisión al mes. Pesa al animal. Si ha ganado o perdido peso sin que tú lo pretendieras, la ración está mal calculada y hay que ajustarla. Es la única forma de saber si el sistema funciona.

Limpieza, higiene y conservación del pienso

El pienso seco parece inofensivo, pero deja una película grasa en las paredes del depósito y en el conducto de salida. Esa grasa se oxida, coge olor a rancio y termina por hacer que el animal rechace la comida sin que entiendas por qué. Además, el polvillo del fondo del saco se acumula en los recodos y es donde crece cualquier cosa si entra humedad.

Rutina que funciona

  • Cada día: un vistazo al cuenco. Que no queden restos de la toma anterior mezclándose con la nueva y que el punto de salida esté despejado.
  • Cada semana: retira el pienso que quede, lava el cuenco y el depósito desmontable con agua templada y jabón neutro, aclara a fondo y sécalo por completo antes de rellenar. Una sola gota de agua dentro del depósito apelmaza la primera capa de croquetas y esa capa es la que atasca el mecanismo.
  • Cada mes: con el depósito vacío, acciona el mecanismo varias veces y escucha. Ruidos nuevos, tirones o dispensaciones irregulares son la primera señal de que hay restos atascados o una pieza desgastada.
  • Cada cambio de saco: vacía por completo antes de rellenar. Mezclar el fondo viejo con pienso nuevo es la forma más rápida de que el animal coma algo rancio sin que te enteres.

Dónde lo colocas

Zona interior, seca, a temperatura estable y lejos del sol directo. El calor acelera el enranciamiento de las grasas del pienso y la humedad es la enemiga número uno del mecanismo. Evita ponerlo pegado al bebedero: las salpicaduras acaban dentro. Y evita el paso de gente, porque un aparato que recibe patadas termina desprogramado o volcado.

Corriente, pilas y el plan B

La parte menos glamurosa y la que más importa. Un dispensador es un aparato con motor: si se queda sin energía, deja de repartir, y no te vas a enterar hasta que vuelvas a casa.

Comprueba cómo se alimenta el tuyo. Los modelos que solo funcionan enchufados dependen de que no haya cortes de luz; los que llevan pilas dependen de que las cambies; los que aceptan las dos cosas son los más tranquilos, porque una hace de respaldo de la otra. La ficha de venta no detalla este punto, así que la respuesta está en el manual: búscala el primer día, no el día antes de irte.

Cambia las pilas por calendario. El indicador de carga baja avisa cuando ya queda poco, y el poco que queda no siempre basta para mover un motor. Fija una fecha, apúntala en el móvil y cámbialas aunque parezcan buenas. Las pilas usadas no van a la basura: se entregan en el punto limpio o en los contenedores de los establecimientos que las venden.

El día que falla un comedero automático es siempre el día en que no estás en casa. Por eso el plan B —una persona con llave— no es un extra: es parte del sistema.

Lo que un comedero automático no resuelve

Vender este tipo de aparato como "la solución para irte de vacaciones" es lo que genera clientes descontentos. Estas son las cuatro cosas que sigue haciendo falta.

El agua. Un animal aguanta bastante mejor un retraso en la comida que una falta de agua. El comedero no pone agua, y un bebedero grande puede volcarse, evaporarse o ensuciarse. Si vas a estar fuera, el agua es la primera preocupación, no la última.

La supervisión. Nadie sabe si el animal ha comido, si ha vomitado, si se ha quedado encerrado en una habitación o si la caja de arena está impracticable. Un dispensador sin cámara ni sensores no informa de nada. Para ausencias de más de un día, alguien tiene que pasar a verlo, y punto.

El comportamiento. Si tu animal se angustia cuando se queda solo, la comida programada no arregla el problema de fondo; a veces incluso lo hace más visible. La ansiedad por separación se trabaja con pautas de comportamiento y, cuando hace falta, con un profesional; en el blog tienes una entrada sobre alimentación y ansiedad por separación en perros que sirve de introducción, no de tratamiento.

Cómo comparar modelos sin fiarte del marketing

Cuando compares este comedero con cualquier otro, olvídate por un momento del precio y del diseño y mira estos criterios. La columna de la derecha es la que te ahorra el disgusto.

Criterios de compra de un comedero automático · qué mirar y qué señales de alarma
CriterioPor qué importaSeñal de alarma
Mecanismo de repartoEs la pieza que falla. Los sistemas que empujan el alimento se atascan menos que los que lo dejan caer por gravedad.Que el fabricante no explique en ningún sitio cómo dispensa.
Desmontaje para limpiarSi no puedes sacar el depósito y el cuenco, no puedes limpiarlos de verdad.Cuerpo de una sola pieza con la electrónica integrada en el depósito.
Autonomía realSe mide en días de comida de tu animal, no en litros de depósito.Que solo se anuncie el volumen y nunca los días.
Alimentación eléctricaDetermina qué ocurre en un apagón o cuando se agotan las pilas.Solo corriente, sin respaldo, y sin memoria de programación.
Tamaño de croqueta admitidoUn pienso demasiado grande o demasiado pequeño atasca cualquier mecanismo.Que no se indique ningún rango compatible.
Estabilidad y cierreUn animal motivado vuelca o abre lo que puede.Tapa sin pestillo y base estrecha en un modelo para perros.
RuidoCondiciona dónde puedes ponerlo y cómo lo acepta un animal miedoso.Silencio absoluto del fabricante sobre este punto.
Repuestos y servicioDecide si a los tres años reparas o tiras.Marca sin distribuidor identificable en España.
Tipo de alimentoSeco siempre; húmedo, casi nunca sin refrigeración.Que se anuncie "apto para todo tipo de comida" sin más detalle.
Información de seguridadTodo producto vendido en la UE debe identificar al responsable y traer instrucciones en castellano.Caja sin datos del fabricante o del importador y manual solo en inglés.

Ese último punto tiene respaldo normativo desde diciembre de 2024 con el reglamento europeo de seguridad general de los productos: quien vende tiene que poder identificar al operador económico responsable dentro de la Unión y facilitar instrucciones e información de seguridad en la lengua del país. Un aparato con motor y programación que llega sin manual comprensible no es una ganga: es un problema aplazado.

Compra, garantía y devoluciones

Comprar un aparato a distancia te da dos derechos que conviene tener claros, porque las tiendas los explican mal con frecuencia.

Garantía legal de conformidad: 3 años

Para compras realizadas a partir del 1 de enero de 2022 rige el Real Decreto-ley 7/2021: el vendedor responde de las faltas de conformidad que se manifiesten en los tres años siguientes a la entrega. Durante los dos primeros años se presume que el defecto ya existía cuando te lo entregaron, así que no tienes que demostrarlo tú. La reparación o la sustitución son gratuitas, incluidos los gastos de envío. Conserva la factura y reclama por escrito describiendo el fallo, con fotos o un vídeo del mecanismo si el problema es de dispensación.

Desistimiento: 14 días naturales

Tienes 14 días naturales desde que recibes el pedido para desistir sin dar ninguna explicación, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Y este es el punto donde muchas fichas se equivocan: puedes abrir la caja y probar el producto como lo harías en una tienda física para comprobar su naturaleza, sus características y su funcionamiento. Condicionar la devolución a que el embalaje esté sin abrir no es legal. Lo único de lo que respondes es de la disminución de valor causada por una manipulación que vaya más allá de esa comprobación: montar el aparato y probarlo en vacío entra dentro; dejarlo tres semanas con pienso y grasa dentro, no.

La excepción del artículo 103.e sobre bienes precintados por razones de higiene no aplica a un aparato como este, y la del 103.c sobre bienes personalizados tampoco. Los gastos de devolución pueden correr a tu cargo si la tienda te informó de ello antes de comprar.

El comedero automático Eyenimal de 45 x 20 cm encaja si tienes un gato o un perro pequeño, alimentación seca y un horario irregular que quieres estabilizar. No encaja si tu animal come húmedo, si es grande y decidido, o si lo que buscas es no tener que pasar por casa durante días. Con la ración bien calculada y la calibración hecha, es un aparato que te quita una preocupación diaria.

Preguntas frecuentes

¿El comedero automático Eyenimal de 45 x 20 cm sirve para gatos?

La descripción del fabricante lo presenta como dispensador programable para gatos y perros pequeños, así que el gato entra dentro del uso previsto. Lo que decide de verdad es el tamaño de la croqueta y la altura del punto de salida: comprueba que el pienso de tu gato fluye sin atascarse y que el cuenco queda a una altura cómoda para él.

¿Puedo usarlo con comida húmeda, latas o alimentación natural?

No. Un dispensador de depósito está pensado para alimento seco. La comida húmeda se apelmaza dentro del mecanismo, se seca y deja restos imposibles de limpiar, además de estropearse a temperatura ambiente en pocas horas. Si tu animal come húmedo o dieta natural, este tipo de aparato no es la solución.

¿Cuántas tomas al día conviene programar?

Depende del animal, no del aparato. Los gatos adultos suelen adaptarse bien a varias tomas pequeñas repartidas; muchos perros adultos comen dos veces al día; los cachorros necesitan más tomas. La pauta la marca tu veterinario, sobre todo si el animal tiene sobrepeso, es diabético o toma medicación con las comidas.

¿Cuánto pienso pongo en cada toma?

Parte de la ración diaria que indica la tabla del saco de pienso para el peso y la edad de tu animal, ajústala con tu veterinario y divide esa cantidad entre las tomas. Antes de dejarlo solo, pesa con una báscula de cocina lo que dispensa una porción para saber a cuántos gramos equivale en tu caso: el tamaño de la croqueta cambia el resultado.

¿Qué pasa si se va la luz o se agotan las pilas?

Comprueba en el manual cómo se alimenta tu unidad y si conserva la programación al quedarse sin energía. Un aparato que solo funciona enchufado deja de repartir en un corte de luz. Cambia las pilas por calendario, no cuando el indicador avisa, y no dejes nunca al animal sin un plan B humano si vas a estar fuera más de un día.

¿Se puede lavar en el lavavajillas?

No lo metas en el lavavajillas salvo que el manual lo autorice pieza por pieza. La parte electrónica no se sumerge nunca. Lo habitual es lavar a mano el cuenco y el depósito desmontable con agua templada y jabón neutro, aclarar bien y secar por completo antes de volver a llenarlo: la humedad residual apelmaza el pienso.

¿Mi perro puede volcarlo o abrirlo para comer de más?

Es el fallo más frecuente con animales grandes o ansiosos. Colócalo contra una pared o en una esquina, con el depósito lleno para bajar el centro de gravedad, y vigila los primeros días. Si tu perro es un especialista en abrir cosas, este formato no es para él: necesitas un modelo con cierre reforzado y anclaje.

¿Vale para una casa con dos animales?

Un dispensador reparte en un único punto, así que el animal más rápido se come la ración del otro. Con dos animales necesitas dos puntos de comida separados y, si uno tiene dieta especial, supervisión o un comedero con identificación por chip. No uses un dispensador compartido para controlar el peso de uno de los dos.

¿Puedo dejar a mi animal solo un fin de semana con el comedero?

La comida no es el único problema: quedan el agua, la caja de arena o los paseos, y cualquier incidencia de salud. Un comedero programable cubre horarios dentro de una rutina normal, no sustituye a una persona. Para ausencias de más de un día, alguien tiene que pasar a diario.

¿Qué garantía tiene?

Garantía legal de conformidad de 3 años desde la entrega para compras realizadas a partir del 1 de enero de 2022 (RDL 7/2021). Durante los dos primeros años se presume que la falta de conformidad ya existía en la entrega, y tienes derecho a reparación o sustitución sin coste. Guarda la factura y describe el fallo por escrito.

¿Puedo devolverlo si no me convence?

Sí. En venta a distancia tienes 14 días naturales desde la recepción para desistir sin justificar el motivo (arts. 102-108 del RDL 1/2007), y puedes abrir la caja y comprobar el producto como lo harías en una tienda. No es legal condicionar la devolución a que el embalaje esté intacto; solo respondes de la depreciación por un uso que vaya más allá de esa comprobación.

¿Necesita wifi o una aplicación en el móvil?

La ficha no anuncia conectividad ni aplicación: se programa desde el propio aparato. Para muchas casas es una ventaja, porque sigue funcionando aunque se caiga el router o el servicio del fabricante. Si lo que quieres es ver a tu animal comer desde el móvil o recibir avisos de fallo, necesitas otra categoría de producto.

Nota de transparencia. Esta ficha la firma el equipo editorial de ComeCan. No hemos probado esta unidad, no tenemos reseñas verificadas de compradores de este producto y por eso no verás aquí ninguna nota ni ninguna puntuación: preferimos un hueco a un número inventado. Los datos técnicos que damos son los que constan en la ficha del fabricante; cuando un dato no está publicado, lo decimos y explicamos cómo comprobarlo tú. Nada de lo que leas aquí sustituye el criterio de tu veterinario sobre la alimentación de tu animal.